“La plaza de Garibaldi ve pasar, entre los focos de los puestos de té de canela con alcohol y las pequeñas llamas de las vendimias de discutible barbacoa, de heterodoxo pescado frito y de pambazos tristes, a conscriptos desbalagados, mozas del partido, poetas inéditos, adolescentes vagabundos, andróginos, cancioneros de tangos o de quejas yucatecas, mecánicos, existencialistas alborotados, estudiantes y meseras.”
— José Alvarado ‘México de Día y de Noche’, El Nacional, 22 Noviembre 1949.